ASEGURADORA ATLAS, no cumple. El caso de El Pollo Pérez Fraga

Luis Antonio Pérez Fraga

Publicado en en Notiver el lunes 8 de agosto de 2022

Hoy al igual que 29 años ininterrumpidos, celebramos, y celebraremos, un cumpleaños muy especial para toda mi familia. Pues este día 8 de agosto, además de hacer una comida y partir un pastel nos la pasábamos ¡súper! Mis tres hijos (Luis Antonio, Luis Fernando y Luis Enrique) y quien esto escribe, pues en este día celebramos el cumpleaños de la reina de nuestro hogar; de Dorita, mi chaparrita, cuyas risas retumbaban por toda la casa ya que tenía un carácter extraordinariamente alegre, un sentido del humor fuera de serie, pero también, cuando cualquiera de los cuatro Luises la hacíamos encabronar ¡ay naniiiiita! Porque le salía la leona que llevaba dentro, como buena nativa del signo Leo, y había que salir huyendo de esta casa jajaja.

Hoy mi chaparrita cumpliría 54 años de edad, pero Diosito y el destino quiso que estuviera a su lado hace un año con 10 meses (increíble la manera tan rápida en que pasa el tiempo) hoy lunes, nos iremos a comer, al restaurante que más le gustaba y comeremos como si lo hubiéramos hecho con ella como siempre y en lugar de tristeza, este día será de alegría y de celebración los cuatro de la familia, juntos y más unidos que nunca.

También hoy, paradójicamente, entrará al juzgado de juicios orales, el reclamo jurídico que voy a hacer a la ASEGURADORA ATLAS, pues son unos abusivos.
Si usted amigo o amiga lector del NOTIVER, son hombres o mujeres precavidos y compran un seguro de vida para que en caso de faltar su familia tenga, al menos, algunos satisfactores de vida, no lo haga con cualquier aseguradora, porque hay algunas que son fraudulentas. Tal es el caso de la ASEGURADORA ATLAS, quien jamás pagó, en casi dos años, el seguro de vida de Dorita.

Era un seguro “mancomunado”, que fue propuesto por mi agente de seguros (Carolina Meléndez) de un millón y medio de pesos, como estábamos en COVID en febrero de 2020, en ese momento aún no había vacunas ni ninguna cura al respecto y varios queridos y estimados amigos míos habían fallecido a causa de esta terrible pandemia.

Cuando menos les quería dejar, en caso de faltar yo, pagada la hipoteca de la casa donde vivimos hace 11 años, para que al menos la casa fuese el patrimonio de Dorita y mis tres hijos. La agente llegó al siguiente día a vernos a Dorita y a mí, con dos pólizas; una del seguro que yo le había pedido individual y otra que costaba $8,000 más, recomendándome que mejor comprara esa, pues era un seguro mancomunado y que en caso de fallecer yo, a Dorita le daban el millón y medio o ella a nosotros, por supuesto que vi atractivo ese seguro, el cual yo no conocía, pues con la pandemia de COVID, y repito sin vacuna ni cura alguna, nadie estaba exento de fallecer, incluso Dorita, quien siempre fue una mujer muy sana pues ni gripa le daba, no tomaba, no fumaba y jamás tuvo ninguna enfermedad que pudiese considerarse crónica y, adicionalmente, una de las pruebas que estoy presentando a la aseguradora Atlas, es mi seguro de gastos médicos de los 5 integrantes de la familia, pues ¡ninguno! en los 3 años anteriores, afortunadamente, jamás lo usó; lo que también comprueba que si Dorita tuviese alguna enfermedad crónica o preexistente se hubiese usado el seguro de gastos médicos con que ya contábamos.

La ASEGURADORA ATLAS, su primera reacción fue mandarme una carta diciendo que había pagado a destiempo, como vieron que estaban en un error, mandaron otra con otro pretexto; que no iba a pagar el seguro de vida porque había pagado yo “a sabiendas” de que ella había fallecido, cuando yo pagué en el mes que me tocaba pagar, de no haberlo hecho así, entonces hubieran argumentado que no pagué cuando me correspondía hacerlo.

Después mandaron a un investigador de México que entrevistó a mi suegra, a mi cuñado, a mi cuñada, a mis hijos, a mí y hasta a mi chofer, para preguntar si Dorita tenía alguna enfermedad crónica preexistente por el que se pudiese atribuir su deceso. Por supuesto que Dorita, les repito ¡jamás! se había enfermado de nada que pudiera considerarse como una enfermedad terminal o crónica en ¡29 años! que viví con ella. Al no proceder sus dos primeros rechazos y ver que obviamente estaban cometiendo una tremenda injusticia y perderían cualquier juicio, pidieron sus análisis médicos y yo mismo se los proporcione del Hospital ABC de la CDMX, en donde se comprobaba que la enfermedad (que se llama “amiloidosis”) es una enfermedad muy rara, que no manifiesta ningún síntoma hasta 2 o 3 meses antes de que, sin remedio, vaya a fallecer el paciente y que no hay ninguna cura ni nada que hacer al respecto, es una enfermedad nueva que incluso el investigador que mandaron de SEGUROS ATLAS me dijo que ni siquiera aparecía en su catálogo de enfermedades. Solo se pudo determinar que enfermedad tenía, después de una biopsia de ombligo, que le hicieron en el ABC 3 días antes de morir, pues 7 doctores no hallaban que tenía en Veracruz por lo que la tuve que llevar de urgencia a la CDMX en una ambulancia aérea.

Yo entiendo que las aseguradoras están muy golpeadas por la pandemia de COVID y leí que han perdido más de 3 mil millones de pesos en indemnizaciones por esta causa, pero Dorita no falleció de COVID, ni existió ningún dolo o mala fe al comprar la póliza, tal como lo certificó en una carta la agente que me vendió el seguro, y que yo le había pedido uno para mí, no para Dorita. Por ello es que recurrí a la instancia judicial, ya que muchas familias o gente que no cuente con los recursos o conocimientos jurídicos la pueden robar al rechazarles el pago, sistemáticamente, como lo han venido haciendo con miles y miles de mexicanos que les han dejado a sus hijos o familia, en el desamparo.

Por ello, es que el día de hoy entra esta demanda al juzgado, no solo por el dinero que estrictamente deben pagar, sino para también sirva como ejemplo, a mucha gente que no tiene los recursos económicos suficientes para solventar un juicio, pagar abogados, hacerlo mediático a nivel nacional (como lo voy a hacer a través de todas mis relaciones periodísticas y políticas) y para no dejarse robar por aseguradoras fraudulentas que embaucan a uno, y que, a la hora de pagar, se hacen los occisos buscando mil y un pretextos para no cumplir su obligación contractual. Tenga usted cuidado, estimado lector(a), pues puede ser usted víctima de estas aseguradoras que abusan de la buena fe de las personas, pues ahora el argumento para no pagar, es que Dorita no declaró que había tenido por cesárea a sus tres hijos (el último fue 13 años antes de fallecer) y de ahí se están agarrando para decir que Dorita falseó en sus declaraciones al contratar, cuando nosotros ni siquiera llenamos la solicitud, sino quizás la agente de seguros, incluso no está firmada ni por Dorita ni por mí.

Así es que voy a regalarte mi Dori, en este día de tu cumpleaños, el pelear por mucha gente, a las que las aseguradoras están robando en estos momentos, para que sea un ícono, de los abusos comerciales que cometen aseguradoras sin escrúpulos para ahorrarse dinero, y dejar a mucha gente, que en muchos casos son niños, en la total orfandad… ¡Va por ti mi Dori!

P.D.- Si usted compra un seguro de vida con la ASEGURADORA ATLAS ¡AGUAS! porque seguro, seguro, van a querer robar a su familia en caso de usted fallecer. ¡Ups!

Los Comentarios en: lperezfraga@yahoo.com.mx

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